¡Danzad, malditos!

Ni está dirigida por Sydney Pollack, ni protagonizada por Jane Fonda y Michael Sarrazin. Nuestro ¡Danzad, malditos! lo dirige alguien pero no sabemos quién es, si el Papa de Roma o la Trotona de Pontevedra. Sea como sea, otra cosa es que parezca obvio que los políticos y empresarios corruptos del entorno de Gürtel sean los que a día de hoy tengan la sartén por el mango: acaban de inhabilitar a Baltasar Garzón. Así es España: puro teatro del absurdo. Ya tenemos al primer condenado de la red Gürtel: el juez Garzón.

Así pues, con Garzón condenado, con el juez de Urgangarín, investigado, y con Camps, absuelto, me permitirán que no me ponga a delirar sobre qué es justo y qué es legal, y simplemente aprendan de los maestros y les irá mucho mejor en la vida:

Mientan, roben, den las palmas a quien haya que dárselas, estrechen las manos con quien haga falta, prometan, prometan, afíliense a alguno de los partidos mayoritarios que les garanticen cuanto menos una concejalía (si es la de urbanismo, mejor), roben, mientan, prometan, hagan muchos amiguitos del alma que quieran un huevo y váyanse de fiesta, de mitin, de fiesta, que les hagan trajes a medida, háganse fotos con niños (si son de teta mejor), mantengan feliz a la Conferencia Episcopal, mientan, mientan, roben y sobre todo prometan eso de “ya pagaré mañana”.

¡Danzad, malditos, danzad!