Morrissey: Planeta y universo

Palabra del Loco: Enumero mis razones para ver a Morrissey pero no en las playas de Benicàssim; plagadas de guiris con chanclas, sudor y tiendas de campaña, exactamente la antítesis de Morrissey; exquisito narcisista, urbanita e individualista, pura esencia de la decadencia europea, lo que más odian los críticos musicales de este país.

Me gusta porque en el mundo de la música puedes ser artista, creador y estrella. Morrissey es artista y creador pero, por encima de todo, es estrella, más estrella que Mick Jagger y Paul McCartney juntos.

Morrissey, en la posible portada de su próximo álbum Years of Refusal

Morrissey, en la posible portada de su próximo álbum "Years of Refusal"

Me gusta porque no ha caído en la tentación de resucitar a su banda de los 80, los Smiths, por un puñado de dólares (“antes de reunir a los Smiths me comería los huevos”, dixit), porque él sabe, y va siendo hora de decirlo, que es verdad, que los supera con creces.

Me gusta especialmente el detalle de echar a un road manager porque le gustaba Elton John. Eso es lo correcto, pura actitud.

Me gusta que sea políticamente incorrecto, un ególatra confeso, molesto y antipático que no hace ni un solo gesto a la galería para conseguir el aplauso planetario, porque Morrissey es planeta y universo en si mismo. Cuando vas a ver a Morrissey no vas a ver a “un tipo como tú”, vas a ver al amo y señor de su escenario, insultante versión del “porque yo lo valgo”, el único artista británico de su generación que consiguió triunfar en América.

Nunca he visto a Morrissey en concierto. Eso sí, he visto varios DVDs en vivo y muchas entrevistas. ¿Y cómo es un concierto de Morrissey? Derroche puro de elegancia y poderío musical, con una banda espléndida, a su misma altura, mientras narran una crónica emocional en sus canciones hermosas e hirientes, líricas y chirriantes.

Morrissey es, decía, planeta  y universo, genio y figura. Ahora sólo me falta verlo, de verdad, en concierto.